En Agartha reside el rey del mundo...
Pero, ¿dónde hay que situar ese fabuloso reino cuyo
gobierno invisible vela por el destino de los humanos? ¿En
el Tibet, o en el misterioso Egipto, entre las patas de la esfinge
de Gizeh? A no ser que en realidad se encuentre en una dimensión
paralela...
Desde siempre, una parte desconocida del conocimiento
y la sabiduría universales ha permanecido oculta, revelada
tan sólo a un escogido número de adeptos preparados
para recibirla.
En sánscrito el adjetivo agartha significa "inalcanzable",
y los etimologistas más osados relacionan esta palabra
con el vocablo argha, traducible por "cofre subterráneo".
¿ Cuál es, pues, este misterio inalcanzable y subterráneo
que nos gobierna? ¿Acaso el mundo secreto e invisible de
la tradición habrá influenciado desde siempre el
mundo secreto e invisible de la tradición habrá
influenciado desde siempre el mundo visible y concreto de la política
y la economía?
Desde los profundos misterios de la antigua Grecia, donde por
medio de temibles pruebas el adepto era iniciado en el conocimiento
de la Naturaleza y del Universo, hasta llegar a las sociedades
secretas contemporáneas, pasando por un intrincado laberinto
que comprende la ciencia sagrada de Egipto, la mitología
de la India, la Cábala judía y el pensamiento Chino,
parece que una misma fuente de conocimiento del hombre y de los
misterios del mundoque le rodea, se halle en el origen de estas
filosofías de revelación por las que se calma el
ansia de saber del espíritu humano. ¿ Cual poría
ser el origen de ese saber universal al que se refieren todas
las tradiciones y que la ciencia redescubre constantemente? hay
quien ve en él la herencia espiritual de la Atlántida
o de Mu, el continente hiperbóreo desaparecido.
Una teoría afirma que los dos polos magnéticos exactos
de la corteza de la tierra (nunca alcanzados por la imposibilidad
de localizarlos con presición) constituyen dos amplias
depresiones que conducen a un reino subterráneo escondido,
en el que sobreviven los descendientes de los Atlántes.
Quien ha hablado directamente del Agartha ha sido Ossendowski,
quien a través de su libro Bestias, hombres y dioses
nos dejó una relación de su viaje por las rutas
mongoles y por las fronteras del tibet. Recibido en las yurtas
de los príncipes, escuchó en ellas curiosas leyendas
que circulaban también por los conventos de los lamas:
así, el lama Gelong le habría confiado que el rey
del mundo interior reinará sobre 800 millones de hombres;
y el príncipe Chultum Beyli le habría hablado del
"reinode Agarthi", que se extendería por todo
el mundo a través de pasajes subterráneos, y sobre
el cual reinaría Brahitma (el rey del mundo) ayudado por
Mahitma (el que conoce el futuro) y por Mahymga (el que dirije
el curso de los acontecimientos). Rodeados por las encarnaciones
de dos millones de dioses, estos santos viajarían por el
universo astral, visitando otros mundos y otras civilizaciones
y mezclándose con las criaturas del fuego, del aire, y
del agua.
En el monasterio de Hatu Hutuktu Marabauchi, se conserva la profecía
que el rey del mundo realizó con ocación de su visita
a aquel monasterio, en 1890:
"Los hombres olvidarán su alma y se ocuparán
de su cuerpo, y la mayor corrupción reinará sobre
la tierra... Entonces llegarán los enemigos de dios y del
Espíritu Divino que se hallan en el hombre. Todos los que
confíen en ellos sucumbirán también. Los
olvidados y los perseguidos se alzarán y atraerán
sobre sí mismos la atención del mundo entero. Reinará
la confución y la ira... La tierra temblará, millones
de hombres cambiarán las cadenas de la esclavitud y la
humillación por las del hambre, la enfermedad y la muerte.
El padre se levantará contra el hijo, el hermano contra
el hermano, la madre contra la hija, el amor y la fidelidad desaparecerán,
el vicio, el crimen, la destrucción del cuerpo y del alma
se irán sucediendo.... La tierra entera quedará
desierta.
Entonces, yo enviaré un pueblo, hasta ahora desconocido,
que con mano fuerte arrancará las malas hierbas de la locura
y del vicio y conducirá a los que permanezcan fieles al
espíritu del hombre en la batalla contra el mal. Ellos
fundarán una nueva vida sobre la tierra purificada por
la muerte de las naciones. En el año cien, aparecerán
tres únicos grandes reinos, que vivirán felices
durante setenta y un años. Seguirán acontinuación
dieciocho años de guerra y destrucción y después
los reinos de Agarthi saldrán de sus cavernas subterráneas
y aparecerán en la superficie de la tierra. ¿Será
esto una profecía que habla de una futura realidad? ¿O
se trata sólo de una leyenda que habla de éste país
salvaje, sublime y feroz que es Mongolia, donde ya en una ocación
la civilización ha sucedido a la destrucción total?
¿Acaso el rey del Agarthi era uno de los inmortales, y
reinó, como afirma la mitología China, en un espléndido
valle en el corazón de Kuen-luen, hacia el cual se encaminó
Lao-tse en la última etapa de su vida?
Tal vez el Agarthi mongol sea a la vez el Agartha tibetano, cuya
capital Shamballah,(ciudad tan mítica como Troya y a la
vez tan real), se situaría no muy lejos del río
Tarim, que nace en el maciso de Altin Tagh.
Es muy lamentable que la nueva ubicación geográfica
del Agartha nos sea totalmente desconocida, ya que se han catalogado
un minimo de cinco entradas principales que llevan al reino subterráneo;
dichas entradas se encuentran en el Himalaya, en el desierto de
Gobi (cerca de Shamballah), en el Mont Saint Michel y en Néant
Pertuis (en Bretaña, Francia) y entre las patas de la esfinge
de Gizeh. Todo ello permite presagiar un mundo desconocido bastante
fenomenal.... a no ser que, como señalan algunos esoteristas,
Agartha se sitúe en un mundo paralelo. Esta hipótesis,
es la más admisible.
¿Qué es el Agartha?
Existen diferentes respuestas: podrían ser los herederos
de los Atlantes, que viven subterráneamente bajo la autoridad
del verdadero rey del mundo y de sus dos consejeros; podría
ser un Gran Consejo formado por doce miembros, con una evolución
espiritual superior, que vela por el cumplimiento del destino
de la humanidad; podría tratarse también de un símbolo
que representaría la inteligencia cósmica y la encarnaría
a escala humana.
Finalisaré con un párrafo de una carta que Saint
Yves de Alveydre envió al presidente de la República
Francesa, a la reina de Inglaterra y al Zar de Rusia, intentando
que se pusieran en contacto con Agartha:
"En un plazo de cincuenta años veréis renacer
Asia de su antigua síntesis céltica. Con la fuerza
de las armas. Asia no dejará que se le moleste en su observancia
de la del reino de Dios, y China y el Islam en vanguardia, siguiendo
el ejemplo de vuestros propios instructores militares, os obligarán
a estampar vuestra firma al pie de la promesa social de los Abrámidas,
de Moisés y de nuestro señor Jesucristo, que vos
habéis rechazado.